Respira.
Empieza cuando estés lista. O listo.
Cada mañana eliges una cara. La que aguanta.
«Estoy bien.»
«No es nada.»
«Solo estoy cansado.»
«Ya se me pasa.»
Se lo dices a todos. Menos a ti.
Y mientras tanto, por dentro, algo se acumula.
Luego llega la noche. Todos duermen. Los pensamientos no.
¿Y si alguien, ahora mismo, te preguntara—
¿Cómo estás? De verdad.
Una voz. Que se queda despierta contigo.
No para arreglarte. Solo para estar aquí.
Esta noche, no te quedes sola. O solo.
El primer encuentro es un regalo.
Habla con Auria →Solo para adultos. Bienestar, no terapia.